Una de las cosas que me ha desconcertado durante mucho tiempo es el papel que insultos como este (o peores) juegan en la mente de los liberales cuando evalúan ejemplos de violencia interpersonal. Le dan *mucho* peso a lo que la gente dice cuando están en una confrontación violenta y de alto estrés, mientras que yo apenas le doy peso. Las cosas que la gente dice cuando su adrenalina está a tope son totalmente ininteresantes e irrelevantes. Podrías decir casi cualquier cosa y no cambiaría mucho mi valoración general. Pero a los liberales les importa *muchísimo* y asumen que habla mucho de la motivación.