Al repasar las imágenes de Irán, me llevo atrás. No solo estoy viendo historia; Lo estoy reviviendo. A los ojos de estos valientes jóvenes desconocidos, encuentro el fantasma de mi propia generación: adolescentes en 1979 que presencian lo rápido que puede romperse un mundo. Pero las imágenes solo muestran la superficie. Bajo los píxeles hay mil historias no dichas: la agonía silenciosa de decisiones imposibles, el robo de la inocencia y el alto precio que pagan quienes deben dejarlo todo atrás para encontrar su libertad.