Los liberales llaman a cada líder que no les gusta "un dictador que debe ser destituido". Pero cuando un dictador real —que también es líder de un cártel de la droga— es destituido, lloran desconsoladamente y gritan "manos fuera de Venezuela" y "violaciones del derecho internacional". Estas personas son las criaturas más hipócritas que jamás han caminado por este planeta.