Jonathan Ross, fundador y CEO de la empresa de chips de IA Groq, ofrece una visión contraria: la IA no destruirá empleos, creará una escasez de mano de obra. Él describe tres cosas que sucederán debido a la IA: Primero, una enorme presión deflacionaria. "Esta taza de café va a costar menos. Tu vivienda va a costar menos. Todo va a costar menos." Explica que esto sucederá gracias a que los robots cultivarán café de manera más eficiente y a una mejor gestión de la cadena de suministro, lo que significa que las personas necesitarán menos dinero. En segundo lugar, las personas optarán por salir de la economía. "Van a trabajar menos horas. Van a trabajar menos días a la semana, y van a trabajar menos años. Se van a jubilar antes porque podrán mantener su estilo de vida trabajando menos." En tercer lugar, surgirán trabajos e industrias completamente nuevos. Jonathan señala la historia como evidencia: "Piensa en hace 100 años. El 98% de la fuerza laboral en los Estados Unidos estaba en la agricultura. Cuando pudimos reducir eso al 2%, encontramos cosas para que ese otro 98% de la población hiciera." Continúa: "Los trabajos que existirán dentro de 100 años, ni siquiera podemos contemplarlos." Los desarrolladores de software no existían hace un siglo. En otro siglo, tampoco existirán, "porque todos estarán programando por vibraciones." Lo mismo se aplica a los influencers, una carrera que habría sido impensable hace 100 años pero que ahora gana millones a las personas. Su conclusión: la presión deflacionaria, las salidas de la fuerza laboral y las nuevas industrias que aún no podemos imaginar se combinarán para crear un resultado... ...