Mi esposa y yo... no es que seamos inseparables, pero cuando nos vemos afuera, me alegra mucho y nos sonreímos sin querer. Corro hacia ella, le tomo la mano y bromeamos. No importa a dónde vayamos o qué hagamos... es bueno estar juntos y, aunque ocurran cosas malas... la sola idea de estar juntos me da tranquilidad. Si mi esposa me mira así, aunque sea en broma, creo que me dolería de verdad. No quiero ni imaginarlo. Si es así, ¿para qué casarse?